Un estudio internacional publicado en The Seismic Record ubica los terremotos de La Guaira (Venezuela) del 24 de junio de 2026 entre los más intensos registrados a nivel mundial. Tras un sismo de magnitud 7,5 que rompió las fallas de San Sebastián y Boconó, causando el colapso de cerca de 1.300 edificaciones, investigadores de la Universidad de Chile utilizaron grabaciones de cámaras de seguridad para reconstruir la intensidad de la sacudida, dado que no existían registros sísmicos directos.
Los resultados estimaron una velocidad del suelo horizontal de hasta 366 cm/s en Caraballeda, cifras que superan las previsiones de modelos internacionales y la normativa sísmica local, demostrando el valor de estas imágenes como herramienta para mejorar estrategias de prevención en zonas urbanas.
El 24 de junio de 2026, un terremoto superficial de magnitud 7,5 rompió las fallas de San Sebastián y Boconó, en la costa norte de Venezuela. La ruptura pasó prácticamente bajo los pies de los habitantes del estado La Guaira.
En segundos, cerca de 1.300 edificaciones colapsaron en el estado la Guaira y más de 26.290 edificaciones resultaron dañadas en todo el país, según datos preliminares de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Infraestructura de Venezuela.
Este fue uno de los terremotos más violentos en décadas en una zona densamente poblada. Sin embargo, ningún instrumento sísmico registró cuánto se movió el suelo en los lugares más afectados.
No es la primera vez que esto ocurre. En 1967, el terremoto de Caracas impactó muchas de estas mismas localidades, y no quedaron registros del movimiento del terreno. Durante décadas, los científicos han estimado indirectamente la intensidad de la sacudida a partir de los daños.
Casi sesenta años después, el mismo escenario se repitió en La Guaira sin poder tener un registro del movimiento del terreno de un terremoto impactando una ciudad a muy corta distancia de la ruptura de la falla.
Cactus24














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