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Lula da Silva se convirtió por cuarta vez en presidente

El mandatario acumula seis décadas de lucha social, que le han hecho acreedor de un legado político indiscutible

Lula da Silva, a los 80 años, se convirtió por cuarta vez en presidente de Brasil al vencer a Flávio Bolsonaro en unas elecciones tensas, acumulando así seis décadas de trayectoria política. Su vida se define por el ascenso desde la pobreza en Pernambuco hasta convertirse en un líder sindical de izquierda que fundó el Partido de los Trabajadores (PT) en 1980.

Tras perder tres elecciones presidenciales (1989, 1994 y 1998), ganó por primera vez en 2002, impulsando programas sociales y logrando la reelección en 2006. Aunque su mandato se vio interrumpido por la condena por corrupción del caso Odebrecht —luego anulada por manipulación judicial—, regresó al poder en 2022 derrotando a Jair Bolsonaro. Su gestión reciente estuvo marcada por el enfrentamiento con el bolsonarismo y las tensiones comerciales con EE. UU., lo que consolidó su histórica cuarta presidencia.

Lula da Silva
A los 80 años, Luiz Inácio Lula da Silva volvió a hacer historia al convertirse por cuarta vez en presidente de Brasil, el país más grande de América Latina. Su victoria llegó tras una jornada marcada por la tensión en el conteo: aunque comenzó con ventaja sobre Flávio Bolsonaro, por momentos el senador ultraderechista llegó a superarlo en la publicación parcial de resultados, antes de que el mandatario retomara la delantera.

De Caetés a sindicalista

Nacido en Caetés, entonces distrito de Garanhuns, en el estado de Pernambuco, Lula creció en un entorno marcado por la pobreza. Su familia (su madre y siete hermanos) migró a São Paulo en busca de oportunidades. Allí trabajó como limpiabotas y en oficios precarios desde los ocho años, obligado a aportar al sustento del hogar.

A los 14 años ingresó a una fábrica de tornillos y abandonó la escuela, aunque luego optó por una formación técnica que le permitió entrar en la industria metalúrgica. En 1964, un accidente laboral le costó el dedo meñique de la mano izquierda.

A finales de esa década, en plena dictadura militar, comenzó a involucrarse en el movimiento sindical. Su ascenso fue rápido: en 1975 ya ocupaba cargos de dirigencia y se destacaba por su oposición frontal al régimen, organizando huelgas masivas que fueron duramente reprimidas. En 1980, fundó el Partido de los Trabajadores (PT), una fuerza de izquierda que defendía abiertamente el socialismo.

El camino al poder

Con el retorno de la democracia, Lula y el PT consolidaron un amplio respaldo popular, ganando espacios en el Congreso y en gobiernos locales. Sin embargo, el líder metalúrgico perdió tres elecciones presidenciales consecutivas: en 1989 frente a Fernando Collor de Mello, y en 1994 y 1998 ante Fernando Henrique Cardoso.

La racha terminó en 2002, cuando ganó la presidencia. Durante su primer mandato impulsó programas sociales para combatir la pobreza y la desigualdad, fortaleció la industria local y alineó a Brasil con otros gobiernos de izquierda de la región. Su gestión le valió la reelección en 2006.

Impedido constitucionalmente de buscar un tercer mandato consecutivo, apoyó a Dilma Rousseff, quien ganó las elecciones y continuó el proyecto político del PT.

A mediados de los años 2010, el PT quedó en el centro del escándalo de corrupción Odebrecht, que derivó en la condena y encarcelamiento de Lula. Años después, la Justicia determinó que el proceso había sido manipulado, lo que permitió su regreso a la política. En 2022, derrotó al presidente Jair Bolsonaro y volvió al Palacio de Planalto.

Su tercer mandato estuvo marcado por el enfrentamiento con el bolsonarismo (que protagonizó un intento de golpe de Estado a inicios de 2023) y por tensiones con Estados Unidos, que impuso aranceles a la mayoría de los productos brasileños. Lula respondió con un discurso soberanista, eje central de su campaña, acompañado de los avances sociales de su gestión.

Ese mensaje, sumado a su trayectoria y capacidad de movilización, le abrió nuevamente las puertas del poder y consolidó su cuarta presidencia, un hecho sin precedentes en la historia democrática brasileña.

Con información de Actualidad RT

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