11 de septiembre de 2026

Ciudad Bolívar no es amable con las personas con discapacidad

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Tiempo de lectura: 4 minutos

Por Eduardo Osto Ojeda
Fotos IA

«A pesar de los pesares», como dice el dicho, Ciudad Bolívar sigue siendo una de las ciudades más hermosas del país, pues Dios le ha regalado un hermosísimo paisaje compuesto por grandes identidades, como el gran río Orinoco, el casco histórico, el puente Angostura y el maravilloso sol que dibuja unos atardeceres de los más bellos del planeta. Por sí solos, o conjuntados, estos caracteres o atributos, le dan a la ciudad ese toque especial que nos hace amarla.

En general, la gente de Ciudad Bolívar recoge esa misma belleza en su espíritu, en su capacidad creativa, en su manera de ser, en su buen trato, en su amabilidad y en la sonrisa cordial.

Sin embargo, hay algunos aspectos en los que la antigua Angostura no parece tan amable.
Hoy me referiré a uno de esos aspectos. Un tema que para muchos es nimio. Un tema que nos llama a ser sensibles para poder apreciarlo en su debida importancia.

Se trata de la falta de humanidad en la estructura física de las áreas públicas de la ciudad y su relación con las personas con discapacidad.

Eduardo Osto Ojeda

UN POCO DE MEMORIA

Mientras pienso en este asunto hago un poco de memoria y recuerdo que hace unos 10 o 15 años, hubo una especie de «fiebre» durante la que todos los comercios hicieron pintar en sus estacionamientos el símbolo de la silla de ruedas, qué significaba que ese espacio estaba reservado para personas con discapacidad.

Muchos de esos símbolos siguen pintados en esos estacionamientos, pero aquí viene la pregunta: ¿Cuántos de esos símbolos son realmente respetados?.

Lo que he podido ver es que el respeto por estos espacios no es algo muy acentuado.
Parece que hay una cultura que invisibiliza a las personas con discapacidad y sus necesidades particulares de desplazamiento.

Parece que parte de allí el concepto de una ciudad cuyos espacios públicos no toman en cuenta a las personas con discapacidad.

CALLES, ACERAS, SEMÁFOROS

Si usted, que está leyendo estas líneas, vive en Ciudad Bolívar, le pido que haga memoria, también, y trate de recordar algún lugar de Ciudad Bolívar en el que la acera tenga construido un acceso especial para personas en sillas de ruedas. Difícil encontrarlo ¿Verdad?

Es así.
No recuerdo a un alcalde de esta ciudad que haya dicho que tomaría medidas para ayudar a las personas con discapacidad en sus desplazamientos por la ciudad.

Por el contrario, las aceras en Ciudad Bolívar, por ejemplo, representan un espacio de grave peligro para las personas que se desplazan en silla de ruedas o las que tienen discapacidad visual.

Las irregularidades en la superficie de las aceras son terribles. Muchas de estás irregularidades se deben a mala construcción y otras se deben a que «esa acera está frente a mi casa o frente a mi negocio, y yo puedo hacer allí lo que me dé la gana».

De modo que para que una persona en silla de ruedas se desplace sobre esa acera, ya sea impulsándose por sí misma o impulsada por otra persona, es bastante difícil y riesgoso. Igual puede decirse de las personas con discapacidad visual.

Muchas personas que deben desplazarse en sillas de ruedas, desechan la acera y optan por la calzada. Pero, qué problema, resulta que el asfaltado de la inmensa mayoría de las calles de Ciudad Bolívar está en terribles condiciones, lo que viene a significar problemas para quienes se desplazan en sillas de ruedas y optan por el asfalto.

COMENZANDO POR ALGO
En general, parece que no hay una cultura de visibilizar las necesidades de desplazamiento en los espacios públicos de las personas con discapacidad y apoyarlas en ese sentido.

Parece que los constructores de ciudad no pensaron nunca en estas personas. Parece que quienes ahora pueden generar un apoyo en ese sentido no tiene mucho interés en hacerlo.
Creo que por algo se puede comenzar.

Me pregunto si no es posible, que, por lo menos, en las zonas de mayor concentración comercial, de mayor tráfico de vehículos y en las zonas de esparcimiento, de la ciudad, no pueden implementarse medidas como adecuación de aceras y calles con accesos y espacios para las personas con discapacidad, aunque sea a modo de experimento.

LA PARTE HUMANA
Me preguntó también, si en esas mismas zonas no se puede disponer o apostar personal especializado para apoyar a las personas con discapacidad en sus desplazamientos.
Específicamente en esto puede tomar parte el sector privado.

¿Qué tal si a las puertas de un centro comercial una persona con discapacidad motora o visual se encuentra con un personal dispuesto a apoyarlo en su desplazamiento y servirle de guía para hacer sus compras o para ir hasta el lugar a donde quiere llegar?
¿Qué tal si a los conductores y colectores del transporte público se les da una instrucción especial para atender a las personas con discapacidad y no negarles el servicio?
¿Usted qué cree qué pasaría?

Yo creo que algo bueno puede pasar.
Mientras tanto sigo pensando que Ciudad Bolívar no es amable con las personas con discapacidad

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